Justo en ese momento sucede algo maravilloso, comienzan a aparecer tus ojos rajados, tu nariz chatilla y unos labios que dibujan una sonrisa que se agranda y consigue envolverme en una nube y las paredes de tu cuarto se convierten en un paisaje precioso donde vamos cogidos de la mano papá, tu y yo. Estamos felices por poder pasear juntos por poder disfrutar de las cosas pequeñas.
En ese momento se oye la voz de papi desde el salón que me pregunta: HELENA ¿QUE HACES CARIÑO?, una sacudida recorre mi cuerpo haciéndome volver a la realidad y el portarretratos se vuelve a mostrar vacío, pero no importa ya que esos instantes que la imaginación me he regalado ya forman parte de nuestras vidas, vuelvo a salón con una sonrisa en los labios.
